“A mí lo que más me preocupaba era la caída del pelo. Me bañaba y veía pelos en la mano, en la almohada, en el cepillo… y la verdad me angustiaba un montón, porque sentía que cada vez tenía menos cantidad. Probé varias cosas, pero me costaba sostenerlas o no notaba nada. Empecé con las gomitas de colágeno más que nada para probar, porque eran fáciles de tomar todos los días. Después de unas semanas empecé a notar que se me caía mucho menos al peinarme y cuando me lavaba el pelo. No fue de un día para el otro, pero sí sentí el pelo más fuerte, con más cuerpo y más lindo. Para mí fue un alivio enorme volver a peinarme sin quedarme mirando el cepillo con preocupación.”